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358: El plegable que se adelanta al de Apple

Samsung regresó con un Unpacked cargado de dispositivos, pero por encima de todos destaca el nuevo Galaxy Z Fold 8: un plegable con pantalla 4:3 tipo iPad, del tamaño de un pasaporte, que parece adelantarse al plegable que se rumora de Apple. Alrededor de él llegaron el Z Flip 8 con una pantalla externa por fin completa, el Fold Ultra como renombramiento del tope de gama, relojes que abandonan Exynos por Wear OS, unas primeras gafas con Gemini y una noticia que muchos esperaban: QuickShare por fin compatible con AirDrop.

Gafas con Gemini: el anuncio más superficial

Samsung abrió con sus primeras gafas inteligentes, y fueron el anuncio menos concreto de todos. Son gafas solo de audio, sin pantalla, basadas en la plataforma Snapdragon AR1 Gen 1, con cámaras, micrófono y altavoces integrados, y unas nueve horas de autonomía que se extienden con el estuche de carga. Su diferencial frente a las Ray-Ban de Meta es la integración con Gemini: traducción en tiempo real, identificación de objetos, asistente contextual, navegación en ciudades desconocidas y captura de fotos y video. Es el mismo camino que ya recorren Meta y los prototipos de Google, pero Samsung dio pocos detalles y ni siquiera fecha exacta: llegarán a finales de 2026.

Relojes: adiós Exynos, hola Wear OS

Los dos nuevos relojes, el Galaxy Watch 9 y el Watch Ultra 2, traen el cambio más de fondo de toda la línea wearable: abandonan Exynos por el Snapdragon Wear Elite y, con él, dejan atrás el sistema propio para adoptar Wear OS de Google bajo su capa One UI Watch. El Watch 9 mejora la eficiencia energética y suma métricas avanzadas, incluida medición de grasa corporal desde la muñeca, un terreno donde Samsung va incluso por delante del Apple Watch en cantidad de métricas, aunque su fiabilidad esté por verse. El Watch Ultra 2 sube la batería hasta unas 60 horas, estrena la pantalla más brillante en un smartwatch (hasta 5.000 nits) y añade una app de submarinismo por suscripción, un guiño directo a lo que Apple hizo con su Ultra. Los precios subieron unos 30 dólares, un incremento moderado. Samsung también anunció que su Galaxy Ring sumará detección de apnea del sueño, presentándolo como el primer anillo inteligente con esa función aprobada por la FDA.

Galaxy Z Flip 8: la pantalla externa por fin es un teléfono

El Flip da su salto más útil en la pantalla externa. Antes limitada a widgets y respuestas rápidas, la pantalla exterior de 4.1 pulgadas ahora ejecuta cualquier aplicación sin restricciones: YouTube, navegador, la app que sea, todo desde afuera sin abrir el teléfono. La batería sube a 4.300 mAh, en parte gracias a que Samsung por fin adopta baterías de carbono-silicio en toda la gama, tras años de ser tan conservador como Apple en este frente. Mantiene el procesador Exynos 2600, pesa 180 gramos y suma todo el paquete de Galaxy AI y Gemini. El precio, eso sí, sube a 1.200 dólares.

Galaxy Z Fold Ultra 8: el tope de gama, renombrado

El antiguo Fold pasa a llamarse Fold Ultra. En hardware es una evolución continuista: misma pantalla interior de 8 pulgadas y exterior de 6.5, brillo de hasta 3.000 nits, el nuevo Snapdragon 8 Elite Gen 5 para Galaxy, hasta 16 GB de RAM y una batería de 5.000 mAh con hasta 27 horas de video. Lo más destacado es la nueva bisagra Flex Titanium, que usa un adhesivo especial similar al que estrenaron Oppo y OnePlus para hacer el pliegue casi imperceptible. Comparado con un Fold de hace unos años, la diferencia en cómo la luz refleja el doblez es notable: prácticamente desaparece, sobre todo con el brillo alto. Su cámara principal sube a 200 megapíxeles. El precio escala hasta 2.100 dólares.

Galaxy Z Fold 8: el formato que muchos esperaban

El verdadero protagonista es el Z Fold 8, con un factor de forma nuevo: más achatado y vertical cuando está cerrado, y con una pantalla interna en relación 4:3 tipo iPad cuando se abre. Samsung parece haberse adelantado a los rumores del plegable de Apple, algo que ya hizo antes al sacar el Galaxy Edge cuando se rumoreaba el iPhone Air. Curiosamente, Samsung fabrica las pantallas de Apple, así que probablemente ya sabe lo que viene.

Del tamaño de un pasaporte pequeño o una libreta, el Fold 8 apunta al usuario que quiere consumir contenido, mientras el Fold Ultra queda para quien prioriza la multitarea. Con solo 201 gramos es más ligero que un iPhone Pro Max, monta el Snapdragon 8 Elite y apenas 4.1 milímetros de grosor abierto. La gran ventaja es esa relación 4:3: las fotos ocupan toda la pantalla sin franjas negras, y el dispositivo se puede usar tanto en horizontal (para ver contenido) como en vertical (para leer o navegar), donde de verdad se siente como una tableta, algo que el casi cuadrado Fold Ultra no logra. Se queda corto en cámaras (solo dos traseras, quizá anticipando que Apple hará lo mismo) y tiene una limitación curiosa: la bisagra no permite dejarlo entreabierto en ángulo, o está cerrado o se abre del todo. Aun así, teniéndolo en la mano se siente delgado, ligero y sólido, y confirma que 4:3 es probablemente el formato ideal para plegables.

La ventaja que Samsung no puede copiar: el software

Con todo el buen hardware, la mayor duda sigue siendo el software. Cuando Android estrena un factor de forma nuevo, la enorme variedad de pantallas hace que los desarrolladores tarden mucho, o nunca lleguen, en optimizar sus apps para cada formato. Aquí Apple parte con ventaja: su 4:3 interno ya existe (es el del iPad, algo que los desarrolladores ya cubren), así que solo tendrían que adaptar la pantalla externa. El Fold 8 es el primero de su tipo en Android y representará una fracción pequeña del parque de dispositivos, lo que juega en contra de su adopción. Aun así, el entusiasmo con este formato es real. Y una buena noticia para todos: Samsung confirmó que QuickShare ya es compatible con AirDrop, la señal más clara de ese acuerdo entre Apple y Google que veremos pronto en todo Android.


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