362: Se filtran los AirPods con cámara
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Una beta de macOS dejó escapar un video promocional que apunta a unos AirPods con cámaras integradas, y la filtración llega justo cuando Apple despide a más de 200 personas del equipo del Vision Pro. Además, Amazon termina regalando Alexa Plus, llegan las primeras reseñas de las cámaras del Pixel 11, y después de dos semanas con el Oura Ring 5 la pregunta ya es si el Apple Watch sigue teniendo sentido.
Apple despide a más de 200 personas del Vision Pro
La noticia no sorprende demasiado, y esa es justamente la señal. El Vision Pro siempre se sintió como una tecnología en busca de un problema, más que como una tecnología resolviendo uno. Costaba más de 4.000 euros en Europa, cerca de 4.500 dólares, se distribuyó en muy pocos países y nunca dejó de ser un producto de lujo con utilidades muy específicas.
Lo que nunca llegó fue esa versión más económica, el Apple Vision sin apellido, que muchos esperábamos como el momento en que el producto se volvería real para el público general. Mientras tanto, toda la industria se movió hacia el otro extremo: gafas más livianas, con menos inmersión, y wearables pequeños. Los despidos también alcanzaron a parte del equipo del antiguo Siri, algo lógico si el nuevo asistente es una arquitectura completamente distinta. No sería la primera vez que Apple lanza un producto y lo retira años después, y aquí se nota un cambio de estrategia: más vale tarde que nunca.
La filtración: AirPods que ven lo que ves
En la última beta de macOS aparecieron modelos de los teléfonos que vienen, incluido el 18e (que ya parece confirmado como línea anual) y el plegable. Pero lo más interesante fue un video promocional donde una persona mira un libro y le pide al asistente que se lo recuerde más tarde. La única forma de que eso funcione es que los AirPods tengan cámaras en los vástagos.
El rumor lleva mucho tiempo circulando y era fácil descartarlo, pero el video le da otro peso. Lo interesante es cómo Apple podría diferenciarlo de las gafas de Meta: la clave estaría en que esas cámaras funcionen como sensor para Apple Intelligence y no como cámara para tomar fotos. Es decir, poder preguntar por lo que estás viendo sin sacar el teléfono ni apuntarlo, pero sin capacidad de grabar. Eso le quita parte del atractivo, pero resuelve el problema de privacidad que hoy rodea a las gafas de Meta, donde nadie sabe cuándo alguien está grabando. Encaja además con cómo Apple ya limita el reconocimiento facial en Fotos, restringido a personas que uno mismo ha nombrado.
Queda una teoría que vale la pena considerar: que la filtración sea intencional. Pasó algo parecido cuando se filtró la eliminación del puerto de audífonos un mes antes del anuncio. Soltar la noticia ahora permite que todo el revuelo sobre cámaras en los oídos ocurra antes del lanzamiento, y no durante. Ver un video promocional completo dentro de una beta es, cuando menos, muy raro.
Alexa Plus termina siendo gratis
Amazon iba a cobrar entre cinco y diez dólares mensuales por Alexa Plus, y poco a poco se ve que quien tenga un Fire TV lo tendrá sin costo adicional. La lectura más simple es que la iniciativa de cobrar no funcionó, pero también tiene bastante lógica: a Amazon le interesa más escuchar que cobrar. En un televisor nadie va a pedir tareas complejas, sino información sobre shows, sobre qué ver y qué busca, y ese tipo de datos vale mucho más desde el punto de vista de ventas que una suscripción. La carga de cómputo de esas peticiones es mínima, así que regalarlo sale barato.
Pixel 11: mejor en fotos, todavía atrás en video
Llegaron las primeras reseñas de las cámaras del Pixel 11 y confirman una mejora real frente al Pixel 10, algo esperable considerando que por fin cambiaron los sensores tras años reutilizando los mismos. En fotografía siguen por delante de los iPhone equivalentes; en video todavía no los alcanzan. Para quien esté considerando un Pixel este año, el salto en cámaras es un argumento sólido.
Dos semanas con el Oura Ring 5
La razón de comprarlo fue simple: dejar de usar el Apple Watch para dormir, que resulta incómodo hasta el punto de terminar quitándoselo. El Oura 5 reduce un 40% el tamaño respecto al 4 y se siente como un anillo normal, del tipo de una alianza, nada molesto.
Lo que se echa de menos del Apple Watch son dos cosas concretas. La primera y más importante es Apple Pay: pagar sin sacar el teléfono, o poder pagar habiendo salido de casa sin él, es enormemente cómodo, y ahí Apple nos volvió un poco esclavos del reloj. La segunda son las notificaciones, aunque estén silenciadas la mayor parte del tiempo.
A cambio, hay algo que se gana. El Apple Watch termina generando cierta obsesión: los anillos, las calorías, cuántas veces te levantaste, y ese gesto de mirarlo por pura inercia sin necesitar nada. La aplicación del Oura funciona al revés. Es deliberadamente silenciosa, con notificaciones desactivables, sin esa mecánica de competencia ni esa sensación de no haber cumplido el objetivo. Su puntuación no mide cuánto te esforzaste, sino tu disposición para hacer ejercicio al día siguiente, y el tono siempre es más suave.
Mide pulsaciones, temperatura corporal nocturna, oxígeno en sangre y movimiento, y organiza todo en métricas de sueño, disposición, actividad, calorías activas, estrés físico y déficit de horas de sueño. Todo eso también se guarda en la app de Salud del iPhone, pero la diferencia está en lo que hace Oura con los datos: construye un perfil que se adapta a la persona con el tiempo, y suma un asistente de inteligencia artificial al que se le puede preguntar por el rendimiento, el sueño o qué significa cualquier métrica. Funciona bastante bien.
Ahí queda expuesta la debilidad de Apple. El Apple Watch recoge muchísima información en la app de Salud y prácticamente no hace nada con ella, salvo que uno instale aplicaciones de terceros y les dé acceso, como Athlytic, que entrega bastante más contexto que la app nativa aunque sin llegar al nivel de la de Oura. Los rumores apuntan a un servicio de pago de Apple Health que haría ese análisis, pero por ahora solo hay un montón de datos sin interpretar. La suscripción de Oura, de seis euros al mes o unos setenta al año, es la queja habitual, pero la aplicación justifica bastante bien el cobro. Conviene recordar, eso sí, que todo se procesa en su nube, y que hace un par de años tuvieron un incidente de privacidad.
El anillo tampoco es la solución para todo: durante el ejercicio se queda fuera, porque se raya y porque la presión de una barra afecta la lectura. Para eso funcionan sorprendentemente bien los AirPods Pro 3 con sensor de pulsaciones, que además resuelven un caso donde el Apple Watch siempre falló, como la máquina de remo, donde pierde lecturas si no está muy ajustado. El resultado es un uso híbrido: AirPods durante el entrenamiento, anillo el resto del día. Y con el evento de Apple a un par de semanas, sin rumores de nada espectacular para el reloj, la balanza se inclina a deshacerse del Apple Watch. Dos semanas sin él han sido, sencillamente, más tranquilas.




