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361: El Pixel Watch adelanta a Apple en salud

Google presentó su evento Pixel y, curiosamente, el anuncio más interesante no fue un celular. El nuevo Pixel Watch incorpora detección de resistencia a la insulina y presión arterial, funciones que ningún Apple Watch ofrece hoy. Alrededor de eso llegó toda la gama Pixel 11 con una subida de 100 dólares, sensores de cámara nuevos después de años de estancamiento, un modo noche por fin instantáneo, y un Fold que apostó todo a la durabilidad.

Precios arriba, y en los Pro también menos RAM

Toda la línea sube 100 dólares: el Pixel 11 arranca en 900 dólares, el 11 Pro en 1.100, el Pro XL en 1.300 y el Pro Fold en 1.900. En el modelo base el aumento es más aparente que real, porque lo que hizo Google fue eliminar la versión de 128 GB, así que por la misma capacidad el precio se mantiene parecido.

En los Pro la historia es distinta, y ahí sí hay doble golpe: suben de precio y además bajan de 16 GB de RAM a 12 GB, salvo en las configuraciones de 512 GB y 1 TB que conservan los 16. Puede tener que ver con la eficiencia del nuevo Tensor G6 y las optimizaciones para ejecutar IA con menos memoria, pero también es difícil no relacionarlo con la escasez global de RAM provocada por las empresas de inteligencia artificial acaparando oferta y disparando los precios. En cualquier caso, pagar más por menos memoria es un mensaje incómodo.

El bump encoge y llega el HiLight

En diseño hay poco que destacar, con dos excepciones. La primera es que el módulo de cámara del Pixel 11 se redujo lo suficiente como para quedar al ras con una funda puesta, un detalle pequeño pero que se agradece en el uso diario.

La segunda es el HiLight, un nuevo LED integrado en el flash de los modelos Pro y Fold. Cambia de color y se anima mientras hablas con Gemini, pensado para que sepas que el teléfono está escuchando cuando está boca abajo, y también permite asignar colores a contactos favoritos para identificar quién llama. La animación recuerda a lo que hace Siri en los HomePod, en versión miniatura. El problema es que el uso es muy limitado: bastaría con abrirlo por software para que cualquier notificación tuviera su color o su patrón de pulso, y ahí sí tendría sentido. Tal como está, para quien casi nunca deja el teléfono boca abajo, es una función que se queda corta. Y al estar solo en los Pro, es dudoso que los desarrolladores le presten atención.

Cámaras: sensores nuevos por fin, y modo noche instantáneo

Una de las críticas más fuertes del año pasado fue que Google llevaba cerca de cinco años reutilizando los mismos sensores. Este año por fin cambian: llega un nuevo sensor de 48 megapíxeles que capta más luz en toda la línea. El zoom óptico se mantiene en 5 aumentos, con hasta 30 digitales en el modelo base y 120 en los Pro, apoyados en inteligencia artificial con resultados sorprendentemente buenos.

Lo más llamativo es la velocidad del modo noche, hasta 4,5 veces más rápido. En las demostraciones tomar una foto nocturna toma uno o dos segundos, frente a los cuatro o cinco que todavía exige un iPhone 17 manteniendo el teléfono quieto. Es exactamente el escenario donde las fotos salen movidas, y es también donde la apuesta de Google cobra sentido: el Tensor G6 pierde en potencia bruta frente a la competencia, pero está muy optimizado para este tipo de procesamiento con IA. Esa confianza también se nota en las baterías, que en la mayoría de modelos son del mismo tamaño que el año pasado o incluso menores, apostando todo a la eficiencia del procesador. Google, eso sí, sigue sin dar el salto a las baterías de carbono-silicio que Samsung ya adoptó este año.

Magic Capture y el resto del software

La función más interesante del apartado de software es Magic Capture, un tercer modo junto a foto y video. Graba video mientras identifica y extrae automáticamente los fotogramas que valen como fotografías. Pensemos en un cumpleaños: normalmente uno graba un video que nunca vuelve a ver, o toma fotos que salen movidas por el movimiento de la escena. Magic Capture resuelve las dos cosas a la vez, dejando el video y además los mejores momentos ya convertidos en fotos.

Se suman simulaciones de película aplicadas a nivel de captura y no como simple filtro, similar a lo que ya hacen los iPhone, un teleprompter integrado especialmente útil para quien graba contenido vertical y necesita leer mientras mira a cámara, y dictado multilingüe que reconoce cambios de idioma sobre la marcha y no solo entre dos lenguas, algo que Samsung también presentó recientemente y donde Apple sigue claramente atrás.

Pixel Fold: resistencia sí, sorpresa no

El Fold es la parte más decepcionante del evento. El foco estuvo casi por completo en durabilidad, con cambios de material y vidrio más resistente. Recibe también el nuevo sensor de 48 megapíxeles, una pantalla más brillante de 3.600 nits y carga inalámbrica más rápida.

Lo que no mejoró es el pliegue, que sigue notándose bastante en comparación con el trabajo que hizo Samsung con su capa de titanio detrás de la pantalla. Y tampoco hubo movimiento en el formato: Google mantiene esa pantalla prácticamente cuadrada al abrirse, en lugar de acercarse al tamaño tipo pasaporte que Samsung estrenó y que parece el camino más lógico para los plegables.

Pixel Watch: la novedad real está aquí

Este fue el anuncio más interesante del evento. El reloj sube 50 dólares y mejora su procesador, pero lo importante son los sensores. Llega la detección de resistencia a la insulina, algo genuinamente nuevo que conviene no confundir con medición de glucosa ni con diagnóstico de diabetes, y también medición de presión arterial, que los Galaxy Watch ya ofrecían. Después de varios años de estancamiento en sensores de smartwatch, es refrescante ver a alguien intentando algo distinto.

Se suma una función de seguridad relevante: si la saturación de oxígeno en sangre cae por debajo del 83%, el reloj puede contactar directamente a servicios de emergencia y a contactos designados. Google también afirma que su GPS supera al del Apple Watch Ultra 3, además de sumar inteligencia artificial aplicada al fitness y algo más de batería. Probablemente no justifique el cambio para quien ya tiene el modelo anterior, pero para alguien a quien le interese ese aviso temprano sobre la insulina, es un argumento sólido.

Pixel Tag y unos Buds con color nuevo

Google finalmente se subió al carro de los rastreadores con el Pixel Tag, a 30 dólares la unidad y 100 dólares el paquete de cuatro. El diseño es oblongo en lugar de circular, con un punto por donde sujetarlo, y aparenta ser más delgado que un AirTag, cuyo grosor siempre ha sido incómodo para una billetera. Lo interesante es que incluye ultra wideband, compatible con los Pixel Pro nuevos y algunos Galaxy recientes, lo que habilita la búsqueda de precisión con distancia exacta al dispositivo. Curiosamente, Google apenas le dio protagonismo, muy lejos del despliegue que hizo Apple en su momento.

Por último, ya tenemos una comunidad de prueba de Buzz para Tecnocracia, esa mezcla entre Slack y agentes de inteligencia artificial que comentamos hace unas semanas. Dejaremos el enlace en las notas del episodio por si alguien quiere entrar a experimentar. Por ahora cada persona necesita configurar sus propios agentes, ya sea localmente o con créditos de OpenAI, Anthropic u OpenRouter.

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