360: Apple demanda a OpenAI
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Apple demandó a OpenAI tras descubrir que no solo se estaba llevando a sus empleados, sino que algunos llegaron a las entrevistas con prototipos y archivos internos de la compañía. Alrededor de ese conflicto, la semana dejó el rumor más concreto hasta ahora del primer aparato de OpenAI, un Gemini que roza los mil millones de usuarios, los nuevos Bose QuietComfort, y una decisión de Apple con los Apple Watch que dejó a mucha gente molesta.
Apple demanda a OpenAI
La demanda de Apple contra OpenAI va bastante más allá de la contratación agresiva de talento, algo que en la industria es normal y perfectamente legal. Lo que Apple denuncia es que a esos empleados les pidieron llevarse material: prototipos que aparecieron en las entrevistas y archivos descargados de la compañía antes de renunciar. Es decir, la acusación de fondo es robo de propiedad intelectual, no simple fuga de talento. Todavía es pronto para saber qué impacto real tendrá, pero marca un cambio de tono en una relación que ya venía tensa.
El primer aparato de OpenAI sería un parlante con forma de dona
En paralelo, OpenAI apunta a lanzar su primer dispositivo de consumo este año. Los rumores describen un parlante inteligente con forma circular, como una dona de buen tamaño, en un rango de 300 a 400 dólares. Lo más interesante es que Jony Ive, el ex jefe de diseño de Apple, estaría detrás del proyecto, y hasta ahora lo único que ha visto la luz de esa colaboración fue el Codex Micro, aquel teclado de atajos para programadores.
Se habla de batería portátil, de algún tipo de interacción física para saber cuándo está escuchando, y de un modelo de voz igual o mejor que el GPT Live que comentamos la semana pasada, que ya cuesta distinguir de una conversación humana. Quedan muchas dudas: si se conecta directamente a la API de OpenAI sin necesidad de teléfono, configurándose vía web y WiFi, o si depende de un celular. Y sobre todo, si logra evitar el destino del Humane AI Pin, aquel dispositivo que generó enorme expectativa y desapareció tan rápido que ya casi nadie lo recuerda. Si el objetivo es un producto masivo, el diseño tendrá que llamar mucho la atención.
Gemini se acerca a los mil millones de usuarios
Gemini llegó a 950 millones de usuarios activos, empujado en buena medida por su integración con Android. Más allá de la cifra, la sensación de uso diario es que Gemini ofrece mejores resúmenes de lo que hay en la web: está más actualizado y enlaza mejor a noticias y fuentes online, lo que lo convierte en la herramienta natural para consultas relacionadas con actualidad. Para trabajos más largos y robustos, Claude sigue siendo la opción preferida, aunque herramientas como Buzz, la plataforma colaborativa con agentes que comentamos la semana pasada, podrían cambiar ese flujo. De hecho, vamos a montar una comunidad de Buzz para experimentar con nuestras propias notas y flujos de trabajo, y probablemente abramos una parte pública para quien quiera probarla.
Bose QuietComfort: sonido anclado en el espacio
Bose anunció la nueva generación de sus QuietComfort, una serie icónica, a 359 dólares. Es un precio competitivo frente a Sony, que se ha ido bastante más arriba (cerca de los 500 dólares), mientras los AirPods Max juegan en otra liga más por integración con el ecosistema de Apple que por calidad pura.
La novedad principal es un sistema de audio espacial equivalente al Spatial Audio de Apple: se puede fijar el sonido en un punto del espacio, de modo que aunque uno se mueva por la habitación el audio parece venir siempre del mismo lugar. También se puede desactivar, algo útil al viajar. Y añade un modo cine pensado para que el sonido provenga siempre de donde esté colocado el teléfono o el iPad. Mantiene conexión física con clavija de 3.5 milímetros, hoy en desuso tras la desaparición del puerto en casi todos los teléfonos, y suma un bypass directo por USB-C para audio de alta calidad. En cancelación de ruido Sony sigue estando un escalón por encima, pero en relación calidad-precio Bose sigue siendo de lo mejor del mercado.
El plegable de Apple y la pregunta de la canibalización
Con septiembre acercándose, la conversación inevitable es qué comprar. Tras ver el Galaxy Z Fold 8 de Samsung, ese del tamaño de un pasaporte, el plegable rumoreado de Apple se vuelve mucho más tentador, sobre todo como sustituto del combo iPhone más iPad. La duda es cómo lo va a plantear Apple, porque la compañía vive de que cada usuario tenga iPhone, iPad y Apple Watch por separado, y no le conviene canibalizar sus propias ventas.
La lectura más probable es que este plegable compita con el iPad mini, un producto de unos 800 dólares, y no con el iPad completo. El diferenciador estará en el software: probablemente permita split screen, pero no Stage Manager ni el uso con mouse en modo laptop. Sirve para leer y consumir contenido, no para reemplazar una pantalla grande en trabajo real. Visto así, la canibalización directa es poco probable.
El Apple Watch que se quedó sin actualización
La decisión que más molestó tras el WWDC fue el corte de soporte en watchOS 27. El Apple Watch Series 8 se quedó fuera, y también el Apple Watch Ultra de primera generación, un producto de hace apenas tres años que costó cerca de mil dólares. Dejar atrás un reloj de ese precio en tan poco tiempo se siente casi criminal.
Parte del problema viene de la propia estrategia de Apple de mantener el mismo procesador durante dos años seguidos en los relojes: eso hace que el impacto no sea gradual como en los iPhone, sino que golpee a dos generaciones a la vez. La causa técnica más probable es que la integración del nuevo Siri exige más potencia de la que esos chips pueden dar. Y ahí queda expuesto algo de fondo: cuando diseñaron el Ultra hace tres años, Apple no anticipó que iba a necesitar esa capacidad tan pronto. Es una señal más de que la compañía perdió el tren de la inteligencia artificial y ahora está corrigiendo a contrarreloj.
El nuevo Siri: cumple, salvo en español
Las betas dejan una impresión mayormente positiva. La integración con los datos propios funciona notablemente bien: pedirle recopilar el historial de vuelos y armar una nota buscando en el correo dio un resultado mejor que hacerlo a mano, y funcionó recorriendo ocho bandejas de entrada distintas dentro de Apple Mail. Es, más o menos, lo que prometieron hace tres años, y ya genera suficiente confianza como para dejar de recurrir a otras herramientas para ciertas tareas.
El problema es el idioma. En la Unión Europea solo está disponible en Mac y obliga a cambiar el sistema y Siri a inglés, lo que arrastra a todos los demás dispositivos, incluidos los HomePod, complicando la vida en un hogar donde se habla español. Y ni siquiera activado maneja bien el bilingüismo: pedirle enviar un mensaje en español termina con Siri traduciendo palabra por palabra al inglés, y hay que reformular la petición varias veces para que entienda. Es justo el terreno donde Android ya va por delante, permitiendo dictar alternando idiomas frase a frase sin cambiar nada. Para quienes viven entre dos idiomas, Apple todavía tiene camino por recorrer.



