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Los 4 puntos clave del CES 2020 que nos muestran lo que será el futuro cercano de la tecnología

El CES 2020, realizado a principios de enero en Las Vegas, puede considerarse una de las plazas más importantes para mostrar a los consumidores los avances tecnológicos del presente y futuro. En este espacio de casi 300,000 metros cuadrados, más de 20,000 productos (y servicios) son revelados para el deleite de los 170,000 espectadores que este año pudieron estar presentes. Muchos de estos productos y servicios estarán al alcance de consumidores en el corto y mediano plazo, y aquellos que no lo estén, nos sirven como ventana demostrativa para ver lo que serán los próximos años en cuestiones tecnológicas.

Punto No. 1: La inesperada (y positiva) alianza entre Hollywood y la tecnología.

Aunque todos los años podemos ver avances tecnológicos tangibles en los televisores, ha existido siempre una desconexión entre el consumidor final y quien realiza los contenidos a consumir (llamémoslo, como ejemplo, Hollywood). El fracaso de los televisores 3D, que ningún consumidor quería, o las saturadas imágenes casi perfectas que enamoraban al consumidor, pero mortificaban a los cineastas (cuyos contenidos no fueron pensados para verse de esta manera) son dos ejemplos de dicha desconexión entre ambos lados. Sin embargo, este año pudimos ver avances diferentes a los usuales, como lo eran siempre el tamaño y la resolución, los cuales parecen haber llegado a un máximo que da menores retornos a medida que sigue su crecimiento.

El primer y más tangible punto lo pudimos ver tras el anuncio de directores como Scorsese (The Irishman) y Cameron (Avatar), de crear un estándar unificado que pudiera dar a los consumidores el producto final (como una película) de la manera que el director la visualizó: con los tonos y colores correctos, sin distorsión en la imagen (como otros aspectos diferentes al 16:9), y sin la horripilante aberración que la mayoría de veces viene preestablecida en los televisores y le da el “efecto de telenovela” a las películas y series. El estándar, por ahora conocido como “Filmmaker Mode”, dará control directo a los consumidores para que puedan “prender” un efecto que sintonice su televisión de la manera perfecta para ver contenidos cinematográficos.

Punto No. 2: La tecnología adaptándose a los caprichos del consumidor.

Y con “caprichos” nos estamos refiriendo específicamente a cómo, cada vez más, los consumidores buscan contenidos cortos y digeribles que se ajusten a sus pantallas celulares mientras nuestra capacidad de atención se reduce menos y menos (pasamos de un promedio de atención 12 segundos en el año 2000 a 8 segundos en el 2015).  ¿Qué mejor ejemplo de adaptación a estos caprichos que un televisor cuya rotación sirve para ver videos verticales? También bajo esta categoría, veremos un incremento de servicios como Quibi, presentada en CES, la cual se posiciona como una plataforma de entretenimiento que promete traernos los mejores contenidos en formatos cortos y digeribles. Literalmente: el Netflix de los contenidos cortos, ¿llegará el momento en el que ver una serie será más provocativo si dicha serie es corta y digerible, como propone Quibi?

Todavía no sabemos si productos como este vayan a ser un estándar o un fracaso, pero nos muestran los pasos agigantados que compañías como Samsung están dispuestas a tomar para satisfacer los caprichos de nosotros los consumidores.

Punto No. 3: La “Alexificación” de la tecnología.

Con la inteligencia artificial, estamos acercándonos a tener asistentes virtuales las 24 horas del día, y la carrera por ser el asistente de todos tiene a compañías como Amazon, Apple y Google corriendo por obtener un espacio dentro de las vidas de sus consumidores: estamos viendo la adición de los asistentes de voz en absolutamente todo mientras la utilidad y progreso de estos sigue incrementando exponencialmente.

¿Les parece útil poder contestar llamadas y responder mensajes de texto estando en la ducha? Para algunos será Orwelliano, para otros puede significar mayor comodidad al no tener que empapar sus dispositivos electrónicos.

Punto No. 4: La sostenibilidad (y el medio ambiente) llegaron para quedarse.

Aunque todavía existen quienes no creen en el cambio climático, los mercados se mueven hacia donde dictamina la marea (del consumidor). Y en este caso, aquello que en algún momento podría haberse considerado una moda, es hoy en día una búsqueda de las nuevas generaciones por productos y servicios más sostenibles y responsables hacia el medio ambiente. No es una coincidencia que Tesla sea hoy la compañía automovilística más valiosa del mundo, y que Greta Thunberg fuese elegida como el personaje del año por la revista Time. Sin embargo, y de manera algo sorprendente, esta tendencia sostenible es impulsada muchas veces por “startups”, las cuales no están obstaculizadas por inmensas estructuras burocráticas que les permiten innovar y arriesgar. Pudimos ver ejemplos de sostenibilidad este año con productos como el Fisker Ocean, un vehículo de cero emisiones con acabados veganos; el chip Nowi, el cual promete recolectar energía del aire, la luz y las ondas de radio y así eliminar la necesidad de utilizar baterías para aparatos pequeños como relojes inteligentes y sensores del hogar; la compañía Meatable, la cual está en proceso de crear carne en laboratorio (sin la necesidad de matar animales) y que este año lanzará su primer producto al mercado; y Hydraloop, un ingenioso aparato que recicla el agua de un hogar para el uso en inodoros, lavandería, y otras aplicaciones similares. Queda por ver cuantos de estos productos realmente lograrán establecerse en el mercado, pero es un hecho que la sostenibilidad se volvió llamativa para las compañías en el momento que los consumidores empezaron a buscarla y gastar dinero para adquirirla.

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