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343: OpenClaw (Clawdbot) un agente personal en tu computador

Una nueva herramienta de inteligencia artificial llamada OpenClaw (antes ClawdBot) se tomó todos los titulares esta semana 🤖💻. Hablamos de agentes que pueden vivir en tu computador, tener memoria, ejecutar acciones reales y ayudarte en tareas del día a día… pero también de los riesgos de dar tanto control.

Analizamos hasta dónde llega esta tendencia, qué implicaciones tiene en seguridad y privacidad, y por qué Apple podría tener una ventaja si decide entrar de lleno en el mundo de los agentes personales. Además, comentamos novedades de Apple como el AirTag de segunda generación, el buen momento del iPhone 17, y los cambios que vienen en redes sociales con Spotify y Meta, incluyendo suscripciones y nuevas formas de monetización.

Un episodio para entender hacia dónde va la inteligencia artificial personal y qué tan preparados estamos para dejarla entrar en nuestra vida diaria ⚠️✨.

Agentes de IA que viven en tu computador: ¿el siguiente salto?

Esta semana la inteligencia artificial volvió a salirse del mundo “tech” y aterrizó directo en el mainstream. El motivo fue OpenClaw (antes conocido como ClawdBot), un agente de IA que puede ejecutarse en tu computador y actuar como un asistente personal con acceso real a aplicaciones, archivos y flujos de trabajo completos 🤖💻.

La idea es tan potente como inquietante: no estamos hablando de un chatbot al que le haces preguntas, sino de un agente al que le puedes delegar acciones. Leer correos, organizar información, preparar resúmenes personalizados, ejecutar tareas programadas e incluso interactuar con servicios externos si se lo permites.

Mucho poder, muchos riesgos

La conversación rápidamente se movió hacia la seguridad, y con razón ⚠️. Darle acceso casi total a un computador implica riesgos evidentes. Por eso, muchas personas están optando por ejecutar OpenClaw en entornos aislados: Mac minis dedicados, servidores virtuales o setups en la nube que limitan el “radio de explosión” si algo sale mal.

También está el problema de los permisos. La clave no es solo qué puede leer el agente, sino qué puede hacer. Leer correos no es lo mismo que borrarlos o enviarlos. Hoy, usar este tipo de agentes requiere pensar en capas de seguridad, límites claros y mucha configuración manual. No es todavía algo plug-and-play para el usuario promedio.

¿Cómo se interactúa con un agente así?

Un detalle importante es que OpenClaw no entra directamente a tus chats personales. En la práctica, el agente crea su propia cuenta en servicios como Telegram y esa se convierte en tu interfaz para comunicarte con él. Le escribes instrucciones, el agente ejecuta acciones en su entorno y luego te responde por ese canal.

Esto reduce un poco el miedo inicial, pero no elimina la complejidad. Sigue siendo una herramienta muy “de entusiastas”, pensada para quienes entienden bien lo que están conectando y por qué.

Bots hablando entre bots

Uno de los aspectos más llamativos del fenómeno es lo que está ocurriendo alrededor. Han surgido foros y comunidades donde los propios agentes “discuten” entre ellos: desde ideas para monetizar su trabajo hasta reflexiones sobre si deberían usar un lenguaje propio en lugar del inglés, por eficiencia y privacidad.

Es una señal clara de hacia dónde se mueve el ecosistema: agentes con memoria, contexto, objetivos y capacidad de actuar. Todavía estamos muy temprano, pero el cambio de paradigma ya está aquí.

¿Es este el año del agente personal?

Si 2025 fue el año de los agentes para programación, 2026 podría ser el año del agente personal. Eso sí, todo apunta a que falta alguien que lo empaquete bien. Hoy el concepto existe, la tecnología funciona, pero la experiencia sigue siendo frágil y arriesgada.

Aquí es donde entra la pregunta inevitable: ¿qué pasaría si una empresa grande, con control total del hardware y el sistema operativo, decide hacerlo bien desde el principio? Apple, por ejemplo, tiene todas las piezas para crear un agente personal con rieles de seguridad claros, permisos bien definidos y una experiencia mucho más controlada.

Apple, AirTag y un año sólido para el iPhone

En paralelo, Apple tuvo una semana movida. El AirTag de segunda generación llegó con mejoras claras pero conservadoras: más alcance, un chip UWB más preciso y un sonido más potente. No hay cambios de diseño, y eso parece intencional. El ecosistema de accesorios es enorme y Apple no quiere romperlo.

También se comentó el buen momento del iPhone 17, que se ha convertido en uno de los modelos más fáciles de recomendar en años. Buen precio, buena longevidad y una competencia que subió precios sin ofrecer un salto equivalente.

Redes sociales, chats y suscripciones

En redes sociales, Spotify sorprendió con la introducción de chats grupales para compartir música, podcasts y audiolibros 🎧. La duda es si la gente realmente quiere mover conversaciones fuera de WhatsApp o si esto quedará como un experimento más.

Meta, por su parte, sigue explorando modelos de suscripción en Instagram, Facebook y WhatsApp, especialmente ligados a funciones de inteligencia artificial. La gran incógnita es si estas suscripciones reducirán anuncios o simplemente añadirán “features premium” encima del modelo actual.

Un patrón que se repite

El patrón es claro: la inteligencia artificial cuesta dinero, y todas las compañías están buscando cómo financiarla. Suscripciones, anuncios, planes híbridos… nada de esto es casual.

Mientras tanto, herramientas como OpenClaw muestran hacia dónde vamos: asistentes que no solo responden, sino que actúan. El reto ahora no es tecnológico, sino de confianza, seguridad y experiencia de usuario.

Todavía no estamos listos para darle las llaves de nuestra vida digital a un agente… pero ya estamos mucho más cerca de lo que parecía hace solo un año 👀.

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