Podcasts

350: Sora se apaga, Meta pivota y los anillos inteligentes avanzan

OpenAI cierra su app social Sora y Meta recorta cientos de empleos mientras abandona la realidad virtual por la IA. Analizamos los nuevos Dell XPS 16 y Razer Blade 16, el Ultrahuman Ring Pro, el innovador anillo Pebble y cómo Strava expuso la posición de un portaaviones francés. 📱💍🚢

Adiós a Sora: cuando la IA no encuentra su lugar en lo social

OpenAI cerró esta semana su aplicación social Sora, la plataforma de generación de video que nunca terminó de convencer. Para muchos usuarios que la probaron, el veredicto fue claro desde el principio: los videos generados por inteligencia artificial tienen un techo creativo cuando no hay una propuesta de valor sólida detrás. No es lo mismo usar Sora como herramienta de producción integrada en un flujo de trabajo que presentarla como red social donde el contenido generado por IA compite con la creatividad humana sin contexto ni alma.

La pregunta que queda flotando es qué sucede con Disney, que había realizado una inversión de alrededor de mil millones de dólares en OpenAI —acompañada de un acuerdo de licenciamiento de su catálogo para Sora— y que con el cierre de la plataforma ha quedado en una posición incierta. ¿Algo de eso sigue vigente en la trastienda? Todo indica que la tecnología de generación de video seguirá evolucionando dentro de ChatGPT, pero el experimento social llegó a su fin antes de encontrar audiencia.

Meta entre despidos y redirección estratégica

Meta anunció esta semana una nueva ronda de despidos que afecta a cientos de empleados en áreas de redes sociales, ventas, Reality Labs y la división de dispositivos de realidad virtual. No es la primera vez: en enero ya habían recortado mil posiciones dentro de Reality Labs, y hace unas semanas anunciaron el cierre de Horizon Worlds para empresas y su plataforma social 3D.

Lo que está ocurriendo es una reestructuración estratégica que pocas veces se describe con claridad. Meta apostó durante años a que la realidad virtual sería el siguiente gran paradigma de interacción digital. Esa apuesta no ha desaparecido del todo, pero sí está cediendo espacio a la inteligencia artificial, que ofrece resultados más inmediatos y casos de uso mucho más tangibles para el usuario común.

Al mismo tiempo, Meta sigue buscando reducir su dependencia de Apple y Google como intermediarios. Casi toda su operación de aplicaciones y monetización pasa por los ecosistemas de estas dos empresas, y las gafas Ray-Ban con IA han sido hasta ahora el producto más exitoso en ese intento de construir un canal propio. El reto no es menor: crear una plataforma que no dependa del App Store ni de Google Play es una de las misiones más complejas de la industria.

Laptops de alta gama: Dell XPS 16 y Razer Blade 16

En el frente del hardware, esta semana llegaron novedades de dos marcas con propuestas muy distintas. Razer presentó el nuevo Blade 16, que abandona AMD para volver a Intel con el procesador Core Ultra 9 de la familia Panther Lake. Con precios desde 3.500 dólares, pantalla OLED con un brillo pico de alrededor de 1.100 nits en HDR y potencia gráfica diseñada para gaming profesional, el Blade 16 apunta a un nicho muy específico que no busca precio sino rendimiento máximo.

Dell, por su parte, anunció el regreso de la línea XPS, que el año pasado había abandonado sus nombres históricos en favor de denominaciones genéricas como Plus, Premium y Pro. El XPS 16 vuelve con pantalla Tandem OLED de 3.2K —la misma tecnología que Apple introdujo en los iPad Pro— con un brillo pico de alrededor de 500 nits y refresco adaptativo de hasta 120 Hz. Con precios que arrancan por encima de los 1.700 dólares y llegan hasta los 2.349 dólares en configuraciones más completas, se posiciona directamente como alternativa a los MacBook Pro en el ecosistema Windows. Las primeras impresiones de quienes ya lo tienen en las manos destacan su impresionante pantalla y la batería de 99,5 Wh —el límite máximo permitido en vuelos comerciales—, aunque el teclado ha recibido algunas críticas.

La batalla de los anillos inteligentes

El mercado de los smart rings sigue tomando forma. Esta semana llegaron novedades de dos productos que representan filosofías completamente distintas.

El Ultrahuman Ring Pro llega al mercado en parte como respuesta a los problemas legales que la empresa tuvo con Oura por patentes, lo que forzó una pausa en las ventas en Estados Unidos. La nueva versión resuelve esos conflictos y llega con una batería de hasta 15 días, acompañada de una caja de carga que extiende la autonomía total hasta 45 días: mes y medio sin necesidad de buscar un enchufe. A 479 dólares y sin suscripción mensual obligatoria, compite directamente con el Oura Ring 4, que cuesta 349 dólares más una suscripción de 6 dólares al mes. Históricamente, las comparativas sitúan a Oura como el estándar de referencia en precisión de mediciones, pero el nuevo Ring Pro podría acortar esa distancia.

El otro anillo es más radical en su propuesta. El Pebble Index One —de la marca Pebble, que resucitó recientemente como fabricante de smartwatches— no mide frecuencia cardíaca ni sueño. Su única función es grabar notas de voz con la pulsación de un botón. Lo grabado se sincroniza vía Bluetooth de bajo consumo al teléfono, donde se transcribe automáticamente y puede convertirse en recordatorios, eventos o cualquier acción que el usuario defina gracias a su plataforma de código abierto. El detalle más llamativo: la batería dura años sin recarga, y cuando se agota, hay que comprar uno nuevo. Con precio de preventa en 75 dólares, es una apuesta minimalista que puede ser muy útil para quienes ya tienen el hábito de grabar notas de voz en movimiento.

Strava y la privacidad que no se ve

Para cerrar, una historia que mezcla tecnología, privacidad y geopolítica. Un usuario del portaaviones francés Charles de Gaulle activó Strava mientras corría en cubierta, y el resultado fue una ruta de ejercicio que, al combinar las vueltas alrededor del barco con el propio movimiento del navío por el Mediterráneo, trazó una línea perfectamente visible en el mapa que reveló la posición del portaaviones.

No es la primera vez que Strava genera incidentes de privacidad. La aplicación tiene por defecto el perfil público, y muchos usuarios no dimensionan que sus rutinas de ejercicio —que a menudo comienzan y terminan en casa— están siendo compartidas con cualquier persona en internet. En este caso, el problema escala a nivel de seguridad nacional. Es un recordatorio de que en un mundo donde la privacidad importa cada vez más, las configuraciones predeterminadas de las aplicaciones pueden tener consecuencias que van mucho más allá de lo que cualquier usuario imagina al salir a correr.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba